martes, 4 de diciembre de 2018

Los poetas


LOS POETAS

No se escuchan los poetas 
cantando al amor sincero.
¿Dónde estarán los poetas?
¿Dónde están que no los veo?
¿Se habrán quedado dormidos?
¿Estarán mirando al cielo?
¡Ay los poetas!
su sentimiento profundo 
quedó en silencio.
Ya no escriben los poetas 
palabras de entendimiento....
Hoy las vidas se sumergen
en pasiones egoístas,
en tensiones, en desvelos;
aunque el amor se demuestra 
en las ternuras y afectos,
y en esas noches oscuras,
los que mandan en las vidas 
sean sin duda los besos.
No recitan los poetas 
su oculto conocimiento,
ni cantan a la esperanza 
para despertar su sueño.
No resuenan sus estrofas,
sus rimas y sus cuartetos,
enseñando moralejas
de educación y respeto. 
No se oyen, ni se leen 
ya sus libros, ni sus versos, 
que ocultos entre las sombras 
descansan ya en el olvido
de algún sótano siniestro.
La cruel envidia que reina 
en el mar de la ambición, 
ha trastocado en las gentes
su cordura, su razón,
y el cauce que va formando
ya origina en sus orillas,
pensamientos tan dispares 
como son sus ironías;
es la franja que separa 
tantas cosas de la vida,
como ocultar la verdad 
o envilecer la mentira.
No se escuchan los poetas
cantando al amor sincero.
!Ay los poetas!
su sentimiento profundo
quedó postrado al silencio.
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Autor: Juan A Galisteo Luque
Del libro Café Boulevard
Efigie de Antonio Machado en Soria


jueves, 22 de noviembre de 2018

Canto a Granada


EMBRUJO

La luna en el cielo
su tez asomaba...,
Hasta el Albaicín
patio de la Alhambra,
en la noche oscura 
silenciosa y plácida, 
llegaban aromas 
de jazmín y albahaca.
 Se oyeron los grillos,
también las cigarras,
y una fuente pura 
dejó un fiel sonido 
al romper el agua.
Lloraron fandangos 
salidos del alma; 
irrumpió el recuerdo, 
sonó la guitarra,
sus notas al viento 
llevaron en calma, 
todo un sentimiento 
de amor y esperanza.
El flamenco puro 
roto en las entrañas, 
muchachas bailaron 
sobre los tablaos,
en la madrugada.
Cantaron cien coplas 
a la luna clara,
también malagueñas 
soleás y zambras.
Surgió el dulce embrujo, 
se escucharon palmas,
y en los entrecejos, 
los muslos morenos 
marcaron su encierro 
dentro de las faldas.
Los pechos ceñidos 
de color melaza, 
dejaron sentidos 
sensuales de gracia;
sus ojos morunos
lanzaron plegarias, 
calmando el enojo 
con sudor y lágrimas.
 Callaron las voces, 
lloró la guitarra,
regresó el sonido 
rugoso del agua,
y al llegar el día, 
al salir el alba,
de sus altos muros 
callados y oscuros,
¡despertó Granada!
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Juan A. Galisteo Luque
Del libro: Café Boulevard
Gentileza fotos Pixabay

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Las campanas



LAS CAMPANAS

Como sombras en la noche 
que duermen y no descansan,
como fantasmas que viven 
en la penumbra y el alba,
se distinguen por sus ecos 
el rumor de las campanas.
A vosotras, que anunciáis
con fe viva la esperanza,
y que con celo advertís
la alegría y la desgracia,
¡merecéis todo respeto!
Campanas de medianoche
tristes, lúgubres, calladas,
latid ansiosas al aire 
y que el viento escuche en calma; 
que la tierra vitalice 
vuestras sonoras palabras.
¡Qué más puedo yo deciros! 
“si no os puedo decir nada”
Que en las sombras de la noche 
misteriosas y acusadas,
hicisteis llorar los vientos 
al escucharos campanas.
Quizá fueran de alegría 
las lágrimas acusadas;
quizá fueran de dolor, 
más yo sentí que lloraban.
Como sombras en la noche 
que duermen y no descansan,
como fantasmas que viven 
en la penumbra y el alba,
apreciamos con respeto 
el doblar de las campanas.
Vosotras que florecéis 
con fe viva la esperanza,
y que con celo advertís 
la alegría ó la desgracia,
¡no despertaréis jamás 
el descanso de las almas!
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Autor: Juan A Galisteo Luque
Del poemario: Café Boulevard
Fotografía del autor: Tazones

lunes, 15 de octubre de 2018

Canto a los valores perdidos


CANTO A LOS VALORES PERDIDOS

Hoy siento mi corazón
latir con ansia y con pena,
y el interior de mi alma
se oculta tras de la niebla,
como un fantasma maldito,
sin esperanza, que llega,
cubriendo la noche oscura
de penumbra y de tristeza.
La nieve de la pasión
cubre de frío y no espera
a que un mundo posicione
su sentir o su querencia.
¿Qué habrá sido del amor
que su calor no penetra?
¿Dónde está el entendimiento?
la amistad que desespera,
como un pétalo marchito
ante tanta indiferencia.
La verdad y la razón,
luchan solas y se entregan,
ante un mar de incomprensiones
y realidades perpetuas;
a un lado va la ilusión,
que casi siempre regresa,
cabalgando en un desierto
con lazos de pena negra.
Las manos se alzan al cielo
y en su abismo se contempla,
una infamia y un desprecio
que asusta y que desconsuela.
¡No quiero ver la crueldad!
¡No me dejéis que la vea!
Quiero un mundo diferente
sin temores sin barreras,
donde se encuentren los hombres
y en esa amistad sincera,
permanezca un contenido
de amor, virtud y riqueza.
¡Habladme del corazón!
de esas esperanzas bellas,
y no de esos carnavales
de falsa sonrisa inquieta,
que van engañando al mundo
con su careta de feria.
¡No me habléis de una amistad
que sin cariño se aleja!
¡Habladme del sentimiento!
de tantas, tantas promesas,
que se fueron con el aire
y ya nadie las recuerda.
———
Autor: Juan A Galisteo Luque 
Del libro: Café Boulevard
Publicada en Canal literatura
El Ocaso: Fotografía del autor


martes, 2 de octubre de 2018

A mi madre


A MI MADRE

Recuerdo sus manos que al viento se abrían
dando generosas calor y esperanza,
unas manos buenas que nada pedían
y que con firmeza todo lo entregaban.
Añoro esos años de niñez, tan bellos,
años de vivencias, de ilusión, de infancia,
ese gran regalo de amor, que del cielo,
cruza la inocencia invadiendo el alma.
Si una madre es todo porque da la vida,
también es refugio, consuelo, añoranza,
por eso, el cariño de madre culmina
y es un don divino de paz y de calma.
Ante tu recuerdo, hoy desde la ausencia,
descubro en silencio lleno de nostalgia,
tu semblante vivo de amor y presencia,
contrario al olvido, frente a la distancia.
Sumido en el tiempo que oculta la vida,
también el cariño se extingue y se apaga,
sin embargo el tuyo, madre, no se olvida,
siempre hay primaveras, flores y fragancia.
Recuerdo esas manos que al viento se abrían
dando generosas amor y esperanza,
eran manos tiernas que nada exigían
y que con nobleza todo lo entregaban.
——
Autor: Juan A. Galisteo Luque
Del libro: Café Boulevard
Publicada en Canal Literatura
Fotografía del autor

viernes, 21 de septiembre de 2018

El payaso


EL PAYASO
(Reflejo del alma)

Cubría la noche la carpa de un circo,
arriba en el cielo brillaban los astros,
los niños reían y un equilibrista,
llenaba de arte sus manos y brazos.
Girando el trapecio con sus volteretas,
cubrió de emociones el estrecho espacio
y ante el movimiento de tantas piruetas
llovían clamores, silbidos, aplausos.
Irrumpió el silencio con gran alegría,
cuando aquella sombra cruzó el escenario,
tenía tez blanca, zapatos enormes,
era la figura grande del payaso.
Marioneta alegre, creadora de sueños,
que a tanta inocencia infantil diste paso,
nadie se ha ocupado de ese pensamiento,
que entre risa y risa, guardas cabizbajo.
La humildad sencilla de tu vestimenta,
marca un doble filo lleno de sarcasmo,
y en esa riqueza de ese sentimiento
que esconde tu alma, se observa un encanto.
Los niños entienden tu lenguaje vivo,
saben del misterio que esconden tus labios,
-maestro de sonrisas, tú haces melodías,
entre lo que es simple y lo que es extraño-
En tus carcajadas de irónica risa,
descubro esa pena tan honda, al amparo
de una gran bondad expresada en muecas,
que es correspondida con mimos y halagos.
Hoy, cuando te he visto, ya me he dado cuenta,
del dolor tan grande que guardan tus labios,
-como artista ríes, mi querido amigo,
y guardas tu pena como un ser humano-
Yo sé, la tragedia que ocultan tus ojos,
sé, de tu sonrisa, de tu desamparo,
de esa soledad que ahonda en tu vida,
por tanto recuerdo que no has olvidado.
A los dos, la suerte nos quitó lo mismo,
esa fe en vivir, con tanto descaro,
que hoy, sólo tenemos aunque ya es gran cosa,
calor de sonrisas sin besos ni abrazos.
Ya inunda el rocío la lona de un circo,
fuera, a la intemperie, juegan los muchachos;
la luna se esconde en su trayectoria
y los más pequeños están descansando.
Hay un camerino humilde y vacío,
en su mesa, un hombre piensa cabizbajo,
ya no tiene el gesto afable y risueño,
le miro y observo que es seco y callado.
Se ha quitado solo su máscara blanca
y el traje de rayas, guarda en un armario,
luego, pensativo, cierra su ventana…
-Es la otra mirada triste del payaso.
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Juan A. Galisteo Luque
Del libro: Café Boulevard
Publicada en Canal Literatura


martes, 18 de septiembre de 2018

Manos al viento



MANOS AL VIENTO

Manitas de los niños,
manitas pedigüeñas,
de las flores del campo
sois dueñas.
Sois dueñas del abismo,
del cielo y las estrellas,
de la luna y los mares,
de las playas y arenas.
Sois, en fin, un sentido
de amor y de nobleza,
que necesita el hombre
para abrir esas puertas
a la fe, a la esperanza,
y a tantas cosas buenas,
que tan solo se abren
en los días de fiesta.
Manitas de los niños,
con llanto de tristeza,
que llamáis temblorosas
a mi puerta de rejas.
¿Teméis justificaros
acaso de pobreza?
o ¿debéis dar alguna
razón, si es que la hubiera,
por caminar descalzos
mil senderos de piedra?
¡No gritéis al silencio
favores ni clemencia,
que el viento, es sordo y mudo
y no entiende de quejas!
Sin conocer la vida,
su egocéntrica esencia,
sin conocer el mundo
marcado de insolencia,
sois grandes, por ser chicas,
sois fuertes, por ser tiernas,
y aún, sin estar limpias sois,
¡lo mejor de la Tierra!
Manitas de los niños,
que a cara descubierta,
denunciáis la mentira
y el afán de riqueza;
la infamia y el sofisma,
desgarrarán las venas
de un orbe encanallado,
sediento de grandeza
Siendo nobles de encanto
y por naturaleza,
con actos vacilantes,
con gestos de flaqueza,
¡despertáis a la vida
porque sois almas buenas!
Tal vez, por la ternura,
tal vez, por la franqueza,
tal vez, en fin, ¡por todo!
hasta por la inocencia,
-ni es dueña la razón,
ni la razón es dueña-
solo son vuestras manos,
que se abren con firmeza,
reclamándole al mundo
derecho a la existencia.
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Autor: Juan A Galisteo Luque
Del poemario. Romances en la penumbra
Publicado en Canal Literatura


sábado, 15 de septiembre de 2018

Hablemos del tango


HABLEMOS DEL TANGO 
(baile del sentimiento)

Queridos amigos, hablemos del tango,
hoy tengo una excusa para recordar,
el alma me obliga, no es cuestión de rango,
es solo un secreto que quiero expresar.
  *
Hay tantas razones que implican su danza,
amor, sentimiento, calor, humildad,
pero en su misterio, lo que predomina,
es esa elegancia y sensualidad.
*
En su beso firme de armónicos lazos,
la cadencia exige arte al caminar,
y un entendimiento que funde el abrazo
de dos corazones que laten a un par.
*
Hablemos del tango, el alma nos llama,
y mientras lo hacemos intentad pensar,
sintiendo en el paso la fiel caminada,
romance secreto, mudo y sin maldad.
*
Los pies, lapiceros de bellas vivencias,
graban cien pasiones en el boulevard,
y en su sintonía llena de cadencia,
se funden los cuerpos de andar y de andar.
*
¡Danzad! que la vida es solo un momento,
que lo mismo viene, así se nos va,
y el viento callado aliado del tiempo,
nos va recordando comienzo y final.
*
Bailad la milonga si el tango está triste,
su danza es hermosa y su acento más;
guardad la pareja que vos escogisteis,
la pieza se acaba, la orquesta se va.
*
Queridos amigos, hablemos del tango,
sabiendo que el goce está en el bailar,
dejemos que otros disfruten mirando 
el sentir sublime de ver, de admirar.
*
¡Bailad en el aire! ¡Romped las pasiones! 
el tango dormido vuelve a despertar,
me lo están diciendo ya los bandoneones
con el gran sonido de su soledad.
*
El tango es poesía, es voz, movimiento,
es caricia dulce, son dos que allí están; 
es un ritmo vivo, es música, acento,
de dos corazones que vienen y van.
*
Queridos amigos, hablemos del tango,
y mientras lo hacemos no dejéis de amar,
su sentir fiel, vivo, no entiende de rango,
nació en un suburbio y hoy es ya un altar.
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Autor: Juan A, Galisteo luque 
Del llbro: Café Boulevard
Imagen: Gentileza de Fotos Pixabay


domingo, 9 de septiembre de 2018

Enlace


ENLACE

Dicen que el amor no existe
dicen que el amor es ciego,
dicen, dicen tantas cosas,
que hasta yo mismo las creo.
Por eso mientras lo oiga,
así, lo iré desmintiendo,
para no engañar al alma
ni a ese noble sentimiento.
En este mismo recinto
que fuera antiguo convento;
al pie de este hermoso patio
donde afloran los recuerdos; 
con el tiempo y con los años,
dos almas llenas de anhelo,
vienen como golondrinas
a formar un nido nuevo.
Y como el cariño existe,
también dicen el  "Sí quiero",
porque el amor siempre es joven,
y emerge desde lo eterno...

¡¡¡Vivan los novios!!!
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Autor: Juan A. Galisteo Luque
Del poemario: Versos y paisajes
Convento de Santa Clara en Valmaseda
Fotografías del autor


sábado, 8 de septiembre de 2018

Canto a Russadir


TRÍPTICO MEMORIAL

I
En ese Mar de Alborán, escondida noche y día,
como una diosa fenicia acariciando la orilla,
¡qué lejos estás de España! ¡qué lejos estás Melilla
de Algeciras y de Cádiz, de Málaga y Almería!
*
Preciosa ciudad de España, esbozo de Andalucía,
¡qué lejana estás de Huelva, de Córdoba y de Sevilla!
pues siendo hermana de Ceuta, eres ciudad que no villa,
y eres divino tesoro, cual rosa de Alejandría.
*
¡Quién pudiera navegar junto a un canto de sirenas,
y en la brisa de la noche, con la bóveda estrellada,
poder alcanzar tu puerto, junto a esas playas serenas!
*
¡Quién pudiera Rusadir, llegada la madrugada,
caminar por ese faro, sin lazos y sin cadenas,
con el rumor de las olas, bajo la luna callada!

II
Vives tan sola Melilla y estás tan enamorada,
entre esas olas hermosas que forman el mar bravío,
que mi corazón te aguarda, como venciendo ese hastío,
que me rinde y adormece entre suspiros de almohada.
*
Acaricias mi nostalgia con quietud apasionada,
desde ese el Sol del Ocaso, que en esas tardes de estío,
despereza los recuerdos y se enfrenta al desafío,
con su rojo resplandor y, su sonrisa apagada.
*
Permaneces en mis sueños con nobleza y con premura,
y al contemplar tu belleza, yo me ofrezco al albedrío,
rindiéndome en manifiesto con caricias de ternura.
*
Y llego hasta tí Melilla, como corriente de un río,
para poder abrazarte con el alma limpia y pura,
embriagado de añoranza y, un sentir que es solo mío.

III
¡Qué lejos estás Melilla y qué cerca estás del cielo!
tus murallas y baluartes se observan en la distancia,
viajando hasta mi memoria esas cuevas de elegancia,
junto a los puentes y fosos construídos desde el suelo.
*
Murallas de la Alcazaba que fortificáis mi anhelo,
igual que un rico perfume embriaga con su fragancia,
¡liberad esos cañones, que dignos de relevancia,
se rinden a la inclemencia, sin protección y sin velo!
*
Ciudad vieja de Melilla, de mítica Neptuniana,
que al Cerro de San Lorenzo llegaron tus vivas huellas,
¡deja que el Dios Crono ejerza su influencia soberana!
*
Evita de aquellos dioses del Olimpo sus querellas,
y olvida ya para siempre tanta Púnica y Troyana,
para soñar junto al mar, a la luz de las estrellas.
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Autor: Juan A. Galisteo Luque
Del poemario: Versos y paisajes
Publicada en Canal literatura
Fotografía del autor



viernes, 7 de septiembre de 2018

Canto a Rusadir



DÍPTICO MEMORIAL

I
¡Atiéndeme Rusadir! ¡Escúchame con cordura!
esas naves de tu puerto que observas tras la ventana,
son solo barcos modernos que con la brisa temprana,
arriban, después navegan por el mar a la aventura.
*
No revivas tantas veces la odisea y la locura,
de Escipión el Africano, que a su suerte bien cercana,
venció al general Anibal en Zama, aquella mañana,
pronosticando el destino de Cartago y su ventura.
*
¡No temas! no son las tropas de Táriq, que con su ingente,
cruzaron el Guadalete con su canto musulmán,
permaneciendo en Hispania, ocho siglos finalmente.
*
Que tú, ya no perteneces ni al César, ni a Abderramán,
que desde aquél siglo XV, tras conquista diligente,
te anexionó a la corona, don Pedro de Estopiñán.

II
Llevas Rusadir el sello de la Fenicia de Oriente;
de esos dioses del Olimpo, que en la época romana,
te integran en la provincia Mauritania Tingitana,
recibiendo el esplendor del imperio de Occidente.
*
Te llamarán Rusadir por ese cabo imponente,
que se introduce en el mar, cual espada toledana;
¡cuántas civilizaciones en esta costa africana,
dejaron con sus vestigios tu pasado en el presente!
*
¡Cuántos siglos Rusadir, te invaden sin pena y gloria,
permaneciendo en secreto como espejo a una razón!
¡Cuánta lucha y cuánta afrenta resurge de tu memoria,
desde un doblar de campanas, al rezo de una oración,
o esa firma de Wad-Ras, cuyo tratado hizo historia,
al delimitar tu espacio con la bala de un cañón!
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Autor: Juan A. Galisteo Luque
Del poemario: Versos y paisajes
Publicada en Canal literatura
Fotografías del autor.