jueves, 11 de junio de 2020

A Cartagena (Murcia)



A CARTAGENA (MURCIA)

Cartagena, Cartagena,
Carthago Nova, romana;
bizantina, visigoda,
judía, mora y cristiana.
Dicen los historiadores,
que tus primeras murallas,
fueron en asentamientos
de la Tartésica Mastia.
Perla del Mediterráneo;
de aquellas minas de plata,
los Bárcidas y romanos,
financiaron con sus arcas,
el futuro y vigoroso
ingente de sus campañas.
Asdrúbal, tu fundador,
el yerno de Amílcar Barca,
te nombraría, Qart Hadasht,
antes de ser conquistada
por el glorioso Escipión,
el " Africano" que llaman,
y que venció al gran Aníbal
en la batalla de Zama.
Después de Carthago Nova,
serías Carthago Espartaria
del imperio bizantino
y su provincia de Hispania.
Cartagena, Cartagena,
Qartayannat, musulmana;
ya en tu máximo esplendor,
con murados y Alcazaba,
misteriosa te dormías,
al arrullo de las aguas.
Por los altos palmerales
y las estrellas cansadas,
velaba tu dulce sueño
la hermosa luna de Arabia.
¡Cuánta historia Cartagena,
tienen tus piedras calladas!
Por las tierras de ultramar
de una América lejana,
dejaste para el recuerdo
tu idílica idiosincrasia.
En Chile y en Costa Rica,
y allá, por Nueva Granada,
quedó forjado tu nombre,
tu imagen y tu semblanza.
Cartagena, Cartagena,
no extiendas más la mirada,
ni rivalices con Murcia
en grandeza y arrogancia;
que si es de ella el río Segura,
tú también tienes tus playas,
y aunque presumas de puerto,
ella es la huerta de España.
Cartagena, Cartagena,
mágica ciudad indiana;
tu sol, tu brisa y tu encanto,
tu mar, tu espejo y tu alma,
recogen entre las olas,
promesas de espumas blancas,
que de allá, del Mare Nostrum
invadido por las algas,
diosas fenicias dejaron 
entre amores y fragancias.
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Autor: Juan A. Galisteo Luque
Del poemario: Versos y paisajes
Imágenes: Gentileza Fotos Pixabay

jueves, 9 de abril de 2020

Primavera del campo





PRIMAVERA DEL CAMPO

Adoro las flores
con dicha infinita
y el agua de lluvia 
que es pura y bendita.
 Las flores silvestres, 
no visten de seda
y aparecen siempre
por cualquier vereda.
Bellas a la vista, 
no son presuntuosas, 
no son ni claveles, 
ni calas, ni rosas.
Amarillas, rojas,
son todas del cielo 
y ese hermoso campo
al que tanto anhelo.
 A las margaritas,
y a las amapolas,
por campos y trigos
las encuentras solas.
Y a los olorosos 
tomillos, romeros,
 los recojo siempre
por esos senderos.
La albahaca y la menta 
tampoco desdeño,
dormir junto a ellas
debe ser un sueño.
Y si los jazmines
 son de gran fragancia,
las hay con perfume
de gran relevancia.
Por las azucenas
y hermosas violetas,
 suspiran y lloran
las almas inquietas.
Hortensias, jacintos,
lirios, campanillas,
 junto a las gardenias
y las manzanillas.
Así son las flores
del campo y del cielo,
humildes y hermosas,
-por eso las quiero-
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Autor: Juan A Galisteo Luque
Del poemario versos y paisajes
: 1ª Gentileza fotos Pixabay 
2ª Fotografía del autor 


martes, 7 de abril de 2020

Un cuento...


UN CUENTO...

Ahora que estamos tú y yo
aquí, muy cerca del fuego,
que mañana no hay escuela
y tenemos tanto tiempo, 
quiero acercarme a tu lado
y que me cuentes un cuento,
una historia, o lo que quieras,
que hace mucho que no duermo.
Abuelo, ¡sé que me escuchas!
¡quiero que me des un beso,
aquí cerca en mis mejillas,
y que acaricies mi pelo!
Las calles están vacías;
ya me está mirando el perro
para salir a la plaza,
aunque él sabe que no puedo.
¡Dime abuelo la verdad!
porque tengo mucho miedo...
Dicen, que de allá, muy alto,
del techo del firmamento,
se ha desprendido un cometa
y yo, no he podido verlo.
¿Será cierto o no es verdad?
¡yo necesito saberlo!
para poder ver su estela
cuando se lo lleve el viento.
El día está encapotado,
cae la lluvia sin remedio,
y tengo tanta congoja
aquí, dentro de mi pecho,
que estoy rezando y rezando,
así venga mejor tiempo
para ver bien estrellas,
de noche, brillando el cielo.
Abuelo, ¿por qué no escuchas?
¿en que piensas? ¿no comprendo?
Solo pido que me atiendas 
y que me cuentes un cuento,
de esos que tú solo sabes,
aquí, cerquita del fuego,
porque no estoy castigado
y creo no merecerlo.
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Autor: Juan A Galisteo Luque
Del poemario: Versos y paisajes
Fotografía: Gentileza fotos pixabay 


sábado, 4 de abril de 2020

Primavera-2020



PRIMAVERA-2020

Marzo sucumbía;
Abril despuntaba…

Junto a las estrellas,
tras las balconadas,
con amplia tristeza
celo y pesadumbre,
la luna y las fuentes
solas se quedaban.
Los patios dormidos
despertando al alba,
dejaban aromas
de azahar y grana,
a una primavera
doliente y cercana.
Cubrió aquél invierno
sus frías heladas,
y entrada la lluvia,
rociaba las calles
desiertas, sin nadie,
trémulas, calladas.
*
Los niños reían;
los viejos lloraban…

Y al ronco murmullo,
desde las ventanas,
una faz ferviente
de inquietud y ruego,
creció noche y día
con profunda calma.
Entre los albores
y las rosas blancas,
sin roces, ni abrazos,
sin besos, ni nada,
un rechazo inmenso,
y una enorme ansia
de amar sin rencores,
despertó en las almas.
*
Marzo se escondía;
Abril despertaba…

Y entre el sortilegio
que solo reinaba,
las calles dormían,
las plazas soñaban,
con un desconcierto
de duda y temores,
que acabó en presagio
cada madrugada.
La fiel primavera
que no sabía nada,
cubrió aquellos campos
de brisa y colores,
de dicha y de calma.
Mientras los hogares
sedientos de gracia,
y los hospitales
que con relevancia
dieron su consuelo,
hoy claman al cielo,
rayos de esperanza.
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Autor: Juan A Galisteo luque
Del poemario: Versos y paisajes
Fotografías del autor


domingo, 2 de febrero de 2020

Díptico memorial (A Francisco de Quevedo y Villegas)


DÍPTICO MEMORIAL
(A FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS)

I
Mucho quisiera comprender del cielo,
que es el que rige la naturaleza,
la vida, los designios, la riqueza,
cuestionando el valor y el tono fiero.

*
Hoy firme en el recuerdo, aquí prefiero,
dejar que vuelen a través del viento,
tus obras, tus poemas, que ya siento
salir de mi interior con desconsuelo.

*
La poesía, ese arte inteligente,
recogida en formato de escritura,
desde un impulso al otro diligente,

navega en el misterio con soltura,
transmitiendo un sentido diferente,
según quién lo interprete en su lectura.


II
Tu poesía, hoy viva en la memoria,
de un tiempo oculto y una paz sincera,
muy lejos del sarcasmo, yo quisiera,
plasmar en esta página de historia.

*
Si frente a tanto orgullo seco y frío,
tan lleno de altivez y de arrogancia,
hubiera algún resquicio de esperanza,
a fe, que se encontró en tu desafío.

*
No juzgaré tu genio ni figura,
y menos tu carácter, ni tu brío,
ni hablaré de la rosa limpia y pura,
más te diré, que lejos de ese hastío
que vence o esclaviza, y que perdura,
siempre estarás Quevedo, al lado mío.
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Autor: Juan A. Galisteo Luque (Andariego)
Del libro: Café Boulevard y Fotografía de la red
Publicada en Canal Literatura


martes, 12 de noviembre de 2019

Dos poemas de amor


DOS POEMAS DE AMOR

I
Cautivo de ti, vivo en silencio,
contemplando serio y mudo en el vacío,
como pasa ese segundo con el tiempo,
y estoy solo, mi carácter seco y frío.
Solitario, en un rincón que me recibe,
como una simple realidad oscura y cuerda,
acompañado al pensamiento que no pide,
y sin embargo, prevalece en mi sentir,
tal, que me inquieta.
Y luego, ¿qué estoy sintiendo?
¿qué estoy viviendo?
o ¿qué intento perseguir
en mi abismo incorregible?
Tú, eres vida que yo amo,
pienso que al soñar soy inflexible,
pero no sé del amor;
quizá en vano juzgue mal
y es preferible,
que el tiempo dictamine con los años,
lo que solo, en este instante, afirmo yo.

II
No me digas que ya se ha marchitado
el amor florecido en nuestra alma,
o el placer de vivir por el hastío
de silenciosas y pérfidas mañanas.
No me digas, que ese mar de la tristeza,
de donde emergen tus húmedas palabras,
agonizó para siempre ese cariño,
que tantas, tantas veces me entregabas.
Si la ilusión en tu risa desvanece
y se torna en desamor como una daga,
¿qué será de tu vida y mi existencia
si se deshoja la flor de la fragancia?
Si nos recubre un sequedal de espinas,
junto al rosal, donde hoy brota esa añoranza,
y ante el dolor agudo del silencio
hoy siento que me hieren tus palabras…
No seguiré pensando en la pureza,
ni en esa flor sencilla que adoraba,
ni en el fulgor del cielo y de la aurora
cuyo arrebol de gozo me inundaba.
Caminaré en silencio y en la esquina,
vigilaré impaciente tu llegada,
para que nadie se lleve con engaños
el ciego y vano amor de una esperanza
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Autor: Juan A. Galisteo Luque (Galeote)
Publicada en Canal Literatura
Del libro: Café Boulevard
Fotografía de la red

domingo, 10 de noviembre de 2019

Remembranza


REMEMBRANZA

Yo encontré el amor y cuando pienso
cuál ciego estuve al encontrarlo,
me alejo triste al recordarlo
pues no pensé en amor aquel momento.
*
Recuerdo que eran tiempos que pasaron
a través de unos años de locura,
años felices llenos de ternura,
que cubrieron de inocencia lo que hallaron.
*
A la mujer que pronto cautivaron
mis sentidos de calor y comprensión,
fueron dando muy pronto el corazón
tanto que al sentirlo lo arrancaron.
*
No olvidaré jamás aquellos años
donde la vida era toda un campo abierto,
hoy sin embargo veo esos momentos
como un recuerdo bello del pasado.
*
Recuerdo que recoges solitario,
como algo que te tira en las entrañas,
que reconoces firme y luego extrañas,
porque es de tu pasado legendario.
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lunes, 21 de octubre de 2019

Luciérnaga


LUCIÉRNAGA

Luciérnaga preciosa que en la noche serena,
alumbras esos campos inmensos de riqueza,
¿donde estás, que no observo la luz de tu grandeza
brillando en el silencio, cual hermosa melena?
*
En la bella floresta bajo una luna llena,
te observaba de niño con dicha y con nobleza;
tu ausencia que no es poca hoy cubre mi tristeza,
y vivo tu añoranza con realismo y con pena.
*
Los grillos ya no cantan soñando las auroras,
tampoco con la lluvia los sapos del camino
toleran ya el veneno de arbustos y de floras.
*
Hoy los bosques quemados, sin medida y sin tino,
el egoísmo humano y un capricho a deshoras,
anuncian para siempre tu trágico destino.
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Autor: Juan A Galisteo Luque
Del poemario: Versos y paisajes
Imagen : Gentileza Fotos Pixabay


lunes, 14 de octubre de 2019

En Granada



EN GRANADA

He cruzado las calles de tu hermosa Granada,
lugar de luz y embrujo, de infinita grandeza,
si en todas ellas mismas descubrí la riqueza,
en la Puerta de Elvira, descansé la mirada.
*
He visto la Edad Media misteriosa y callada,
al Rey Chico a caballo con gesto de nobleza,
también al río Darro derrochando riqueza,
entre versos de ensueño y de dicha soñada.
*
No encontré el Tamarit, quizá alguna enramada
de Casidas, Gacelas, que huyeron de elegancia
dejando en el recuerdo su promesa olvidada.
*
Buscando en los rincones la mágica fragancia,
dejé mi huella viva en tu piano grabada,
para vivir más cerca tu ausencia y tu distancia.
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Autor: Juan A Galisteo Luque    
Del poemario: Versos y Paisajes
Casa de Federico en Granada
Fotografía del autor
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domingo, 22 de septiembre de 2019

El regreso de la Golondrina


El REGRESO DE LA GOLONDRINA

Hermosa golondrina, tú que surcas los mares,
ligera y misteriosa con temblor en las alas,
vuelve pronto a mi patio antes que yo me muera,
que quiero saludarte y besarte en la cara.
Sé muy bien que me escuchas peregrina del cielo,
pues allí desde arriba, el Señor te lo manda;
hoy me encuentro tan solo mi bella compañera,
que todo lo he perdido hasta el rayo del alba.
En esas largas noches de lluvia, nieve y frío,
cuando el viento del Norte arrecia en la montaña,
yo sueño aquí contigo viviendo una quimera,
mientras tanto los lobos se acercan a mi casa.
Y nadie viene a verme porque soy pobre y viejo,
tan solo un gorrioncillo que come mis migajas,
y un perro centinela que siempre está conmigo,
atento y vigilante, al lado de mi cama.
He sentido que anoche bajo un manto de estrellas,
golpeabas los cristales de mi humilde ventana;
y te he visto más tarde posada en mis paredes,
con tu pico amoroso y tus alas plegadas.
Mas todo ha sido un sueño febril y misterioso,
mis ojos están ciegos y mis manos no alcanzan;
hoy me encuentro muy triste porque nadie me entiende,
que todos me saludan y nadie me reclama.
¡Cuántas veces llorando he negado del cielo!
Y ¡cuántas padeciendo la irónica arrogancia,
he odiado aquellas gentes vanidosas y altivas,
que llenas de codicia sembraron la desgracia!
Y tú, mi tierna amante, princesita del cielo,
que regresas celosa con la dicha temprana,
acércate a mi huerto, mi rosal y mis flores,
y al pozo de este patio, feliz y enamorada.
El viento de la sierra que es fuerte, tosco y frío,
endureció mi rostro con rígida semblanza;
pero existe un acero más duro que el invierno…
-Está en el corazón y el frío de las almas.
Ya sé que está la luna cubierta de rocío,
también lo están mis ojos llorando de añoranza,
y ahora que se desprende de amor la primavera,
¡te ruego que regreses, pues siento que me faltas!
¡Qué hermosa que es la vida con dicha y con placeres!
y ¡qué triste y marchita cuando no queda nada!
pero aquí, nadie tiene seguro y privilegio,
cada cuál con su lucha vivirá una cruzada.
Sofismas endiosados que envolvéis con mentiras,
¡no cometáis perjurio, ni alentéis al que engaña!
que en el surco diario, aunque existan razones,
¡jamás tendrá salida la cruel y vil patraña!
¡No os acerquéis con celo a las almas humildes!
¡por siempre así alejaros, que el llanto os acompaña!
y solo dejáis dudas, pesadumbre y tristeza,
sacrificando al débil con crueldad y con saña.
En esas bellas noches bajo un manto de estrellas,
cruzando mar y cielo, tú regresas con ansia,
a visitar el nido que dejaste en olvido,
y que está permanente con sus plumas y pajas.
Preciosa golondrina, tú que surcas los mares,
veloz y misteriosa, con la fiebre en las alas,
¡vuelve pronto a mi huerto, antes que yo me muera,
que ya no tengo dicha, consuelo ni esperanza!

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Autor: Juan A Galisteo Luque
Imagen: Gentileza Fotos Pixabay.
Premio: Justas poéticas de la Ciudad de Dueñas  2014
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viernes, 26 de abril de 2019

Otoño




OTOÑO 

Sobre los campos de Castilla 
muere;
una campana ha sonado
y enseguida,
los campesinos se alejan
velando su despedida.
*
Es el final del verano,
muere el sol sobre la tierra,
el otoño se ha quedado
ceñido en nuestras cabezas.
*
Silencio,
los pájaros en las ramas
ya no cantan, están mudos;
las golondrinas se alejan,
y sus hogares desnudos
cubiertos de barro llaman.
*
Arriba, junto a una loma,
una pastora llorando;
sus manos están tan frías
como la cara y los brazos;
es una muchacha bella,
los pies los lleva descalzos;
sus ojos son más que azules,
y su rostro frío y blando,
como la nieve y el viento,
como su pecho y su manto.
*
Llueve,
agua corre en el camino,
agua que no volverá,
los campos gimen arroyos
hacia las aguas del mar
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Autor : Juan A. Galisteo Luque
Del libro: Café Boulevard
Imágenes de Liérganes (Cantabria)



sábado, 16 de febrero de 2019

Inocencia


INOCENCIA

Al silencio de la noche
la luna llorando estaba;
a sus pies dormía una estrella,
que con su luz alumbraba
sus ojos tristes de plata.
¿Qué tienes? le preguntó
un ángel que se acercara,
quién sabe de qué celeste
e iluminado sendero.
La luna le contestó:
Se me ha caído a la tierra
el velo blanco de novia,
que me regalara el sol
la noche de los luceros.
¡Ya entiendo! el ángel la dijo:
Al no existir ya conciencia,
con él han hecho una capa
todos los niños del mundo,
salvando así su inocencia
de la maldad de los hombres.
¡No llores luna!, al instante,
confeccionaré un vestido,
de algún cometa perdido,
cubriéndolo de diamantes.
El ángel marchó y la luna
vestida de blanco velo,
se levantó de su cuna
en la inmensidad del cielo.
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Autor: Juan A Galisteo luque
Del libro: Café Boulevard
Imagen: Gentileza fotos Pixabay


jueves, 24 de enero de 2019

Manos calladas


MANOS CALLADAS

Hoy todavía en el mundo,
existen manos calladas,
que entregan el corazón
su vida y hasta su alma.
Con ese gesto tan noble
de amor, despiertan al alba,
ofreciendo al desvalido
y al que sufre, paz y calma.
Manos que al viento os alzáis
sedientas de una esperanza,
yo os admiro porque dais
toda una vida por nada.
Hay conciencias que os acusan
de cinismo y arrogancia,
conciencias que solo entienden
su propio puño y espada.
Manos grandes, manos chicas,
manos negras, manos blancas,
sois siempre las mismas manos
tantas veces levantadas,
por tantas razones justas
que no fueron escuchadas.
Manos que al viento os alzáis
sedientas de una esperanza,
vosotras tan predispuestas,
siempre seréis ignoradas
por esa crítica innoble
de la incomprensión humana.
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Autor: Juan A Galisteo Luque
Del libro Café Boulevard
Imagen: Gentileza fotos Pixabay